viernes, 12 de abril de 2013

Commodore Max Machine / UltiMAX / VIC 10


Commodore, a principios de los 80 y después de sacar al mercado el VIC 20 ya estaba planeando su siguiente paso. Sus ingenieros prepararon 2 nuevos modelos, el VIC 30 que se acabaría llamando Commodore 64 y el VIC 10, ordenador pensado mas hacia el mercado oriental  y que en un principio le llamaron UltiMAX y que acabaron llamándolo MAX Machine. El MAX no tuvo buena acogida en Japón y en EEUU preferían al VIC 20 que costaba mas o menos lo mismo, era mucho mas expandible, tenía un teclado mejor y mucho mas software. Tenían intención de sacarlo en Europa pero las bajas ventas y un problema con el fabricante del teclado, que era de membranas, acabó por enterrar otro de los fiascos de Commodore.


El ordenador tiene solo 2 Kbs de RAM, no lleva sistema operativo incluido, con lo que necesitaremos tener un cartucho insertado para que funcione. Dispone de una única salida de video, que es la RF en NTSC japonés y no tiene entradas de periféricos mas que la del datassette. El teclado es de membranas, con la consiguiente complicación si querías trabajas con el y el software que salió fue bastante escaso. 

Parte de la colección que salió para el MAX

Pero....¿y que hago yo con solo 2 Ks?

Muchos títulos no salieron para el MAX y la mayoría salieron de la propia Commodore o de la factoría de HAL Laboratories, En cinta no salió nada, al menos de forma oficial. El único juego que conocemos es el Castle Belmar, escrito desde las teclas del malogrado DUNRIC (Paul Allen Panks) del que ya hablamos. A parte de juegos, se comercializaron dos versiones del Basic en cartucho, el MAX Basic que deja libre 2 Kbs de memoria y el Mini Basic, que solo deja 0,5 Kbs libres y no tiene la función de LOAD / SAVE





A pesar de ser japonés e ir alimentado a 110 V, se le puede conectar una fuente de alimentación de un 64, ya que es totalmente compatible. Otro elemento también compatible son sus cartuchos, que los podemos usar en nuestro C64 sin ningún problema. Otra cosa muy distinta es poder verlo en una CRT europea con cierta calidad, ya que la única salida que tiene, la RF, es NTSC japonesa, con lo que tendremos un problema si queremos usarlo de verdad. La única solución, hacerle un MOD como podréis ver es este ENLACE.

5 comentarios:

  1. un curioso experimento este MAX, yo lo considero algo asi como un prototipo de lo que vendria luego a ser (expandido) nuestro querido c64. El tema más preocupante era la cantidad de memoria con la que venia equipado.

    En la epoca se consideraba 64K una bestialidad de memoria, tanta que no creian que ningun programa fuera a necesitar...(que equivocados estaban jeje) pero 2K era poquisimo, antes y siempre... tan poca memoria deja al ordenador en poco más que en una sofisticada calculadora. Almenos con 4K libres, creo que hubiera dado mucho más juego y hubiera podido ser un interesante ordenador de introducción al mundillo, al estilo de lo que significaron los ZX80 de Sinclair.

    ResponderEliminar
  2. Un claro ejemplo de que en esos momentos no se sabia aun como iban a evolucionar las cosas. Se sacaban muchos productos practicamente al azar. Y no lo hacia solo Commodore, solo hay que mirar una revista de informatica del año 80 :D

    Esos cartuchos en japones son sorprendentes, que diferencia con los tipicos juegos occidentales!

    Lo que me extraña es que el MAX no tenga caracteres japoneses en el teclado.

    La pantalla de inicio es bastante simple, nunca la habia visto antes. Y ya tenia los colores de inicio del C64.

    Por cierto,creo que al C64 se le llamo VIC40 al principio.

    marcos64

    ResponderEliminar
  3. Siempre pensé que este ordenador era idéntica por dentro a nuestro commodore 64 que simplemente era la versión japonesa, pero hace poco tiempo que ya descubrí que no era a sin, es una maquina que me falta en mi estantería pero que de momento se me escapa de precio.

    ResponderEliminar
  4. Yo ni siquiera sabía que existía hasta hace unos pocos meses!!!

    ResponderEliminar
  5. Desconocía este equipo, toda una curiosidad.

    ResponderEliminar