Back in Time es un festival de música dedicado plenamente a los ordenadores de Commodore. Estas últimas ediciones se están celebrando en Bergen, como la del año pasado en noviembre y en esta edición, para variar y hacerlo un poco mas cálido, la fecha del evento se ha trasladado al verano. El local donde se celebra dicho evento también se ha modificado. Esta vez el lugar donde pudimos disfrutar de las actuaciones fue uno mas céntrico, en plena zona turística, en la plaza Ole Bull dedicada a famoso violinista Noruego. El escenario era el del local homónimo situado allí mismo, en una sala de fiestas, el Ole Bull Scene, un lugar perfecto para el acto. El evento duró 2 días y estuvo cargado de actuaciones, siempre con los 8 y 16 bits de Commodore como protagonistas.
Algunos artistas repiten y las novedades importantes son la actuación de Laconic Zero, que sustituye a Necropolo que no pudo venir y Linus Åkesson (LFT). Se programaron en este orden:
Viernes
18:00 – C64 Café
19:30 – SLAY Radio
21:00 – Double Score Dungeon
22:30 – Laconic Zero
00:00 – Jeroen Tel
Lo primero y para ir calentando el ambiente, pusieron unos cuantos SIDs para luego seguir con una sesión en directo de Slay Radio, la emisona que nunca duerme y siempre estrimea canciones de c64 y Amiga en su versión original o remixeada. Double Score Dungeon, acto seguido y desde Budapest, saltó al escenario y mostró como darle un nuevo sentido a los clásicos, usando un c64 y también un Gameboy para ofrecer melodías bailables. Laconic Zero tuvo la difícil misión de sustituir a Necropolo y lo hizo con su propio estilo, con melodías preprogramadas y un bajo distosionado que dejaron un buen sabor de boca a los asistentes. Para redondear la jornada, Jeroen Tel nos hizo una sesión con sus clásicos tocados con sistetizador en una fantástica sesión parecida a la de antaño.
Sábado14:00 – Retro Gaming
16:30 – C64 Café
17:30 – SLAY Radio
18:30 – Remix64 Compo
20:30 – Linus Åkesson
22:00 – FastLoaders: Amiga Rocks Harder
00:00 – Ziona
Este tipo de eventos son momentos imperdibles que hay que vivir para descubrir la intensidad con la que se hacen. Además de ser únicos para los sistemas clásicos, la hermandad y el calor con los que se organiza todo, junto al entusiasmo de la gente que hace el esfuerzo de viajar hasta allí —en solitario o en grupo—, hacen que sea una experiencia sorprendente e imposible de replicar si no se asiste. De nuevo solo nos cabe felicitar a los Fastloaders y a Bit Ninja por la organización y os animo a no perderos una próxima edición donde es imposible salir defraudado.
Podéis ver el reportaje de la pasada edición en ESTE enlace.









1 Comentarios
Estupenda crónica, ojalá haber podido ir, sobre todo por Jeroen Tel y los Fastloaders.
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