Unas palabras con Ernesto Martínez de Carvajal Hedrich (µEC)

La persona que presentamos esta vez es una muy especial, de las que estuvo en los principios de Commodore en España, en Microelectrónica y Control, µEC o MEC, colaborando con ellos, cuando la informática estaba en pañales, y que hizo de todo relacionado con esta y que hoy en día lo sigue haciendo. Ernesto Martínez de Carvajal Hedrich no solo se hizo a si mismo sino que vio rápidamente la importancia y el futuro de la informática y ha seguido trabajando en ámbitos relacionados con esta hasta nuestros días. Os dejamos con él para que nos cuente un poco su historia, pasado y presente y su relación con Commodore.

–¿Cuál fue el primer ordenador que tuvo y cómo le vino?

–Es posible que fuese una calculadora HP programable, pero “ordenador” como tal fue el VIC-20. Supongo que lo compré, no lo recuerdo. Los siguientes ya me los facilitaron para que desarrollara software ya que era más fácil venderlo si iba junto con programas, ya fuesen de gestión o juegos.

–Explíquenos un poco sus orígenes con la informática ¿cuál fue su primer contacto y qué le hizo seguir este rumbo?

–Mi primer contacto con la informática, y más concretamente con la programación, fue una asignatura optativa de tercer curso de la carrera de Ingeniería Industrial que se podía hacer como alternativa a la asignatura de topografía. La topografía no me atraía nada y en cambio sí sentí interés por la programación. Básicamente era un curso de programación Fortran, pero en seguida vi que quería orientar mi futuro profesional en esa dirección. En esa época no había estudios reglados de informática, así que a base de cursillos y becas (una con IBM) me formé y al cabo de unos meses ya estaba trabajando en una empresa OEM de DEC con un salario más que decente. Posteriormente, siendo ya Director de Informática de unos grandes almacenes, compaginé trabajo, familia y estudios para obtener una titulación académica.

–Imagino que le sirvió como trampolín para su futuro, ¿fue así y gracias a esto siguió con la informática?

–En realidad no fue mi trampolín. Yo ya estaba en el mundo del desarrollo de aplicaciones de gestión para medianas y grandes empresas. Desarrollaba para DEC y para NOVA. Luego me pasé al lenguaje MUMPS (el mejor y más potente que he conocido nunca) y estuve muchos años como analista para grandes y medianas empresas en el universo DEC.

Posteriormente ocupé cargos directivos y creé una empresa de consultoría que también me fue muy bien. Lo de µEC y Commodore fue más bien un complemento que me daba mucho dinero y con el que me lo pasé francamente bien!

–Teniendo en cuenta que la informática era un terreno a explorar, ¿cómo comenzó a trabajar para µEC y cómo fue el proceso?

–Francamente no me acuerdo bien. En esa época empecé a desarrollar juegos para el Commodore VIC-20. El primero fue “Aterrizaje en Venus” (igual el planeta era otro), que grababa en cassettes y vendía en tiendas de BCN. Supongo que llamé a Commodore para ofrecerles mis programas. Conocí a una buena persona de ahí, Pere Masats, y al poco estaba creando juegos como freelance. Cobraba comisiones de cada venta y la verdad es que no fue mal.

–Nos constan que para µEC hizo estos juegos: Othello, Cinco en raya y Las Torres de Hanoi. ¿Como era el proceso para publicar o descartar los juegos que se presentaban para su posible publicación? ¿Quedó alguno sin publicar?

–En mi caso lo que hacía era buscar juegos de mesa y evaluar la complejidad para llevarlo a cabo en el Basic del VIC-20. Normalmente, una vez inicio un proyecto, suelo llevarlo a cabo. Lo mismo hago actualmente con todos los libros que publico para LEGO, Makeblock, Microbit, Python, etc. Creo que todos los programas se comercializaron, tanto los juegos como los programas de gestión.

–¿Tiene idea de cuantas unidades de sus juegos se vendieron?

–Miles. Muchos miles.

–Explíquenos que proceso seguía cuando escribía un nuevo programa, ¿seguía alguna directriz o hacía lo que creía que sería interesante para el público?

–En el caso de los juegos siempre busco que sea entretenido, con diferentes niveles, una interfaz atractiva, fácil de jugar, etc. En el caso de los programas de gestión busco que sean útiles y fáciles de usar. Siempre los acompaño de un manual de uso en castellano.

–¿Qué implicaba trabajar para ellos y como funcionaban?

–Mi relación con ellos era como freelance, así que mi contacto con ellos era esporádico para enseñarles nuevos juegos y programas de gestión, acordar precios, etc. Luego empecé a colaborar con ellos en la revista "Club Commodore" que publicaban cada mes. En los primeros números, 4 y 5, publiqué unos juegos y, a partir del 6, creamos la sección "Software de base" en la que publicaba rutinas de uso habitual. Fue una época divertida hasta que al director comercial le pareció que ya me habían pagado suficiente y dijo que dejaban de pagarme comisiones de las copias que vendiesen de mis programas. Imagino que debían empezar a notar la competencia porque a partir de ahí se inició un claro declive de µEC, declive al que sin duda ayudó la actitud mafiosa de ese personaje. Como curiosidad, yo realizaba los manuales que acompañaban a mis programas y el primer manual en castellano para el VIC20 que entregaba µEC con los equipos. Los manuales de los programas estaban hecho con mi propio editor de textos para VIC-20, yo los escribía y mi hermano Vicente los revisaba.

–Explíquenos un poco como funcionaba la venta directa a las tiendas. Imagino que en muchas ocasiones usted debería tener muchos más conocimientos que cualquier vendedor de las tiendas de informática, ¿conserva alguna de las cintas?

–Pues como un vendedor de enciclopedias de la época. Puerta a puerta. Los visitaba, les hacía una demo y, normalmente, dada la escasez que había, me los compraban. El principal problema estaba en la piratería. La gente no suele respetar la propiedad intelectual de los demás.

–La revista con la que colaboraba con Microelectrónica y Control debía ser la de Club Commodore. Creo que solo se publicaron 16 números (0 al 15) y suponía un compromiso de la compañía (µEC) con los usuarios, algo no muy normal por entonces, ya que económicamente no debía de ser rentable, ¿qué nos puedes explicar de esta y como funcionaba su edición?

–Había una persona encargada de la revista, Pere Masats, y era muy afable aunque creo que no la valoraban lo suficiente. Además dibujaba muy bien, por lo que las imágenes que ilustran la revista en muchos casos las hacía él mismo. Cada mes les pasaba un artículo para mi sección “Software de base”. Recuerdo que para el número que coincidía con los “Santos inocentes” publicamos un programa enrevesado para calcular la media aritmética de 2 números… jajajajaja, ¡creo que nadie se dio cuenta!

Encontraréis la inocentada en la página 15 del número 13. Es para calcular la media aritmética mediante la rutina de Pasthel (el nombre ya es un anticipo…) Y hay claros guiños a Pere Masats (Pierre Masanet) y, como verás, al final se pone “28 de diciembre”…

En cuanto al programa en sí… utilizo hasta el número Pi! Lo más curioso es que ninguno de los lectores dijo absolutamente nada!

–¿Qué recuerdo tiene de su época en µEC y como veía a Commodore respecto a la competencia?

–Fue una época muy bonita en la que yo, además de trabajar 10 horas en la empresa OEM de DEC, trabajaba otras 8 horas en mi casa creando programas para los Commodore, primero para VIC-20, luego para el C64. Aunque llegué a tener un Amiga, la realidad es que en ese momento ya me pasé al PC por razones obvias. La competencia era el Sinclair y alguno más pero en esa época éramos como sectas. ¡Si eras del Commodore no eras de Sinclair! Recuerdo también que en esa época empezó a hacer ruido Apple, aunque lo veíamos como un bicho raro con esa aurea que siempre ha sido su gran reclamo. Seguí desarrollado programas de gestión para PC que vendía a través de una empresa que había por la calle Aribau de BCN.

–¿Cómo era el funcionamiento interno de µEC? ¿estaba bien estructurada o era un poco caótica como otras empresas de informática de los 70-80?

–Estaba bastante bien estructurada y que yo recuerde el ambiente entre compañeros era bueno. Quizás lo peor era el trato de algún jefecillo a sus subordinados. De eso os podría contar mucho más Pere Masats, el coordinador de la revista Club Commodore. Recuerdo que muchos días que iba a verle estaba de bajón por esa razón

–¿Qué hizo mal (o no supo hacer) µEC para expandir más la marca Commodore en territorio español?

µEC sufrió una caída abrupta de ventas y adolecía de escasa visión de futuro, algo que compartía con Commodore (empresa familiar). Aunque Commodore sacó nuevos productos (Amiga) el mercado ya estaba saturado con otros productos más económicos. Quede claro que Amiga era algo impresionante, aunque las primeras unidades tenían problemas, algo habitual en los nuevos productos incluso hoy en día. Además apareció el Pc y luego las consolas. De hecho yo enseguida tuve claro hacia dónde iba el mercado y me pasé a desarrollar programas para Pc. Aunque me regalaron un Amiga no recuerdo haber desarrollado ningún programa específico para este equipo y al cabo de un tiempo se lo vendí a un amigo. Por otro lado el trato que dispensó µEC a los colaboradores no fue muy inteligente ya que de la noche a la mañana se quedaron sin poder distribuir mis juegos. Así mismo dejé de colaborar con la revista (lo hice siempre sin cobrar nada por ello, a pesar de que la suscripción era de pago).

Por otro lado, tras desaparecer µEC empecé a colaborar con la empresa “Casa de Software” que estaba en la calle Aragón 272 de Barcelona, a través de la cual continué vendiendo mis programas, sobre todo los de gestión. Con el tiempo me centré exclusivamente en el desarrollo y venta de programas de gestión integrales para pequeñas y medianas empresas con ordenadores DEC (lenguaje Mumps) y Pc (lenguaje Basic).

Mesa de trabajo de Ernesto en el 83

–Estuvo colaborando con la empresa "Casa de Software", ¿cómo fue este periodo?

–Desde que inicié mi colaboración con ellos, el tema de Commodore fue decayendo. El Amiga nunca llegó a ser un éxito (al menos como lo había sido el VIC20 y el C64) y poco a poco fue languideciendo, en gran parte por la gestión de los propietarios de la marca. La competencia de otros productos similares, más el PC y, en menor medida Apple, también fue decisiva. Estuve vendiendo mis programas para Commodore algunos años en Casa de Software, pero las cifras fueron muy inferiores a las de la época dorada de Commodore.

–¿Cómo ve la informática actual y el mundo de los videojuegos respecto a sus inicios?

–Obviamente ya no tiene nada que ver. En todo caso se podría comparar con los llamados juegos Arcade, una forma bonita de referirse a los juegos clásicos o antiguos.

Una de mis actividades actuales es la de autor/editor de libros, muchos de ellos de Robótica Educativa, y además soy docente universitario, entre otras materias de robótica. Tanto en los libros como en la docencia en muchos casos utilizo programas de juegos Arcade, una forma magnifica de aprender a programar, ya que motivan mucho. Los utilizo para casi todas las plataformas de robótica (LEGO, Makeblock, Microbit, Scratch, etc.)

Si queréis echar un vistazo a mis libros aquí los podéis ver: www.emchtechbooks.com

Pero si hablamos del mercado, evidentemente nuestros sencillos programas han quedado muy superados por juegos como Call of Duty, Need for speed, Simcity (de los que soy fan) y otros muchos.

En cualquier caso, si hoy tenemos estos impresionantes juegos es porque primero tuvimos los arcade.

–Aquí podéis ver parte de lo que nuestro invitado programó:

  • “Type a tune” (Organo electrónico con multitud de instrumentos, vibrado, etc.)
  • La serie “Temas Divulgativos Monográficos” en los que explicaba diferentes temas. Por ejemplo: “El Motor de Explosión 4T”, “El Motor de Explosión 2T”, “El Motor DIesel”
  • Las señales de tráfico (un programa para aprenderse todas las señales de tráfico de esa época
  • Geografía (mapas y ciudades del mundo)
  • Agenda Telefónica
  • Mantenimiento de Ficheros (permitía definir la estructura de un fichero y gestionarlo, una especie de precursor de Access)
  • Listado de ficheros (permitía listar con formato, subtotales, etc. cualquier fichero)
  • Ordenar ficheros (permitía ordenar cualquier fichero según diferentes criterios)
  • Torres de Hanoi (VIC20)
  • Agenda Telefónica (Permite gestionar una agenda telefónica e, incluso, ¡Marcar el número de teléfono! Gracias a una mochila que diseñe. (C64)
  • Control de Ingresos y Gastos (C64)
  • Procesador de textos (C64) Se vendía como rosquillas.
  • Referencias Bibliográficas (para gestionar una biblioteca)

–PD: Cada año hacemos en Barcelona una feria de ordenadores Commodore. La nueva edición se organizará en colaboración con la UOC el 6 de julio y, por supuesto, puede pasarse y nos encantaría que lo hiciera. Es una feria / reunión con acceso libre y en donde hacemos multitud de actividades todas relacionadas con los ordenadores de C=. Toda la información se ira actualizando en nuestra WEB exploracommodore.com.

–Pues estaré encantado de pasarme por ahí!

Enlaces:

  • Podéis ver los libros que comercializa sobre electrónica y robótica en ESTE enlace.
  • Podéis descargaros todas las revistas del Club Commodore en ESTE enlace.

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2 Comentarios

  1. Magnífico artículo, como todos los que escribes, Bieno. Una grata sorpresa saber que además de programar para MEC, también lo hizo para Casa de Software!!

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  2. El merito es de Ernesto. Fue un visionario y supo adelantarse a su época.

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